La Vitivinicultura Golpeada

Si bien la industria vitivinícola ha sufrido varios embates, hoy parece estar en uno de sus peores momentos y, como es habitual frente a la crisis, quien sale al rescate es el Estado. Frente a esto, hay quienes aseguran que es el mismo Estado el que provocó esas crisis, junto con la anuencia del sector.

Luego, la ley de fraccionamiento que impidió y terminó con cientos de negocios de envasado a lo largo y ancho del país, fue otra de las medidas que concentró el mercado del vino. “Antes vos tenías una viñita y hacías vino en tu casa. Esa ley lo prohibió y obligó a los viñateros a contratar una bodega que les hiciera el vino, eso terminó con otra parte del sector no sólo porque concentró el mercado sino porque hizo perder precio a la uva”, explicó Garro.

La reconversión de los viñedos en los años ’90 que, impulsada por el Estado, propuso que el sector tendiera hacia la calidad en vez de la cantidad, ayudó a su vez a concentrar el agro mendocino en manos de extranjeros que vieron la oportunidad de invertir en bodegas con viñedos propios.

“En Mendoza antes de todo eso había muchos pequeños productores y pequeñas bodegas, ahora los pequeños productores son cada vez menos y se instalaron los grandes latifundios. La idea de reconvertir para ganar calidad terminó con el consumo diario de vino de mesa y generó otro mercado concentrado y con aportes del Estado: la promoción del vino. Promendoza es un ente cuyos aportes son mayoritariamente estatales, es decir que cada ciudadano mendocino paga impuestos para que el Estado promocione afuera el producto de un grupo de privados”, lanzó Garro.

“La ley de Mosto viola un derecho que es el derecho a la propiedad, igual que la de fraccionamiento en origen. Pero además, da lugar a un mercado secundario que es el de la compra venta de cupos. No es legal pero tampoco está prohibido. Todo eso es una distorsión del sistema de precios que es la principal causa de la desestabilización del sector. Lo único que estabiliza n mercado son los precios y acá se la pasan distorsionándolos”.

Por eso Garro explicó que hay que diferenciar entre la rentabilidad intrínseca del mercado y el negocio. La primera debe analizarse teniendo en cuenta las variables reales, es decir, tasas y tarifas sin subsidio y precios no intervenidos porque si esas políticas se terminan es probable que se termine el negocio.

Estas intervenciones sobre el mercado del vino fueron comenzadas por gobiernos de facto y continuadas por gobernadores peronistas. Sin embargo, los gobiernos radicales no cambiaron ni una coma. Garro resumió: “si vos sacás las políticas distorsivas, al político no le queda nada para darte y a los políticos les encanta dar y cortar cintas”.

La industria del vino debe ser una de las más reguladas del país: las normas establecen qué, quién, cómo y cuánto producir. El control es tal que, ante cualquier incumplimiento o frente a una deuda, el INV tiene la potestad de paralizar las operaciones de las bodegas, incluyendo el vino del productor. De hecho, los créditos para cosecha y acarreo del fondo para la Transformación toman como garantía el vino elaborado, pero paralizan la venta del mismo hasta que se cancele el pago.

Aun así, productores y bodegueros siguen pidiéndole al Estado que intervenga más y festeja medidas como el Fondo Anticíclico que distorsiona aun más el mercado.
Igual que una mujer golpeada que brinda con el marido que la lleva a cenar para disculparse.

“Se han acostumbrado a que cuando tienen un problema van a golpear la puerta de Casa de Gobierno, piden tasas subsidiadas, programas de precios, créditos… Y cualquier intervención estatal en un mercado termina distorsionando el sistema de precios y, con eso, la rentabilidad”, resumió el economista mendocino Daniel Garro.

Desde este punto de vista, hubo cuatro intervenciones estatales que llevaron al sector vitivinícola a la crisis de hoy y, sobre todo, a la concentración de la que muchos se quejan: La estatización de Giol y creación del INV, la ley de Fraccionamiento en origen, la reconversión de los viñedos y la ley de Cupo para Mosto.

“La estatización de Giol en 1954 fue la primera medida que provocó concentración en el mercado, con una enorme cantidad de productores que le vendían a la gigante bodega, con una marca establecida (Toro) y dueña de una gran cuota de mercado. Un poco más tarde, la creación del INV en 1959, fue el comienzo de las regulaciones que fueron haciendo que hoy hacer vino sea casi imposible para muchos”.

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